Quizás no estemos destinados.
Quizás tengamos que vivir separados.
Pero el destino tiene guardada la última carta.
Y mi corazón te eligió a ti. Incluso estando tan roto y herido, volvió a latir cuando te vi.
Pero no puedes hacer añicos este corazón, porque ya no es el mismo. Como un plato roto que al pegarlo aún quedan rastros de que ha sido roto. Pero lo que sí puedes hacer es destruirme por completo.
¿Debería este corazón rendirse?
¿Debería guardarme este corazón malgastado?
¿Estarás dispuesto a querer este corazón malherido lleno de tristeza?
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